Nos formamos primeras impresiones de gente y eventos que pueden moldear juicios subsecuentes. Nuestra opinión puede cambiar, pero la primera impresión marca un tono. Este es el caso con los recientes presidentes de México.
Con Carlos Salinas fue el "Quinazo", nombrado así por la acción militar que removió a Joaquín Hernández Galicia como líder del sindicato petrolero en enero de 1989. Yo había estado completamente equivocado acerca de Salinas. Yo creí que su victoria estrecha y disputada en la elección presidencial de 1988 limitaría su poder y lo haría más subordinado al PRI y a la vieja guardia. Resultó que la inhabilidad del PRI para dar una victoria clara dejó a Salinas libre de usar los poderes de la presidencia con incluso mayor libertad para acelerar la apertura económica de México. Me sorprendió después ver a los priístas aplaudiendo los discursos presidenciales que exaltaban la modernización. Salinas les estaba diciendo que en efecto estaba mermando sus acostumbradas bases de poder.
Me quedé impresionado con el estoicismo y disciplina con la que Ernesto Zedillo confrontó la terrible crisis económica y política que marcó la transición presidencial 1994-1995. Mi impresión de patrones previos fue que un presidente empezó con una luna de miel y terminó con una crisis. En el caso de Zedillo él empezó en circunstancias muy difíciles y parece haber crecido más estable y efectivo con el tiempo, dejando la oficina en una especie de luna de miel.
Mi imagen de Vicente Fox vino después del primer año de su gestión. En diciembre de 2001 algunos residentes de San Salvador Atenco se opusieron a la construcción de un importante aeropuerto en sus tierras. El presidente Fox al principio tuvo un compromiso fuerte para apoyar el aeropuerto, lo cual eventualmente, cuando creció la oposición, se esfumó. ¿Cómo era posible, me pregunté, que el presidente Fox no anticipara la oposición y porqué hizo su compromiso inicial? ¿De dónde estaba recibiendo consejos?
La decisión de Felipe Calderón, después de solo días en el cargo, de mandar a cientos de soldados y policías federales a Michoacán para confrontar al crimen organizado me impacto por la enorme apuesta que representaba. Si era una operación de una sola ocasión pudo parecer distracción. Si era más bien el inicio de otras campañas militares contra el hampa, ¿funcionaría la estrategia? Y si no resultaba, ¿cómo ajustaría el presidente su estrategia? Pensé en la decisión del presidente George W. Bush de invadir Irak en marzo de 2003. La invasión resultó mejor de lo esperado, pero le siguió algo mucho peor.
En sus primeras semanas como presidente, Enrique peña Nieto projecta la imagen de un político y administrador competente. Puso técnicos de primer nivel en las carteras de economía y finanzas y políticos experimentados en otras secretarías. El Pacto por México al menos ofrece una agenda compartida para los meses adelante.
La detención de Elba Esther Gordillo, ex líder del sindicato de maestros, llegó como un trueno. De algunas maneras la historia se repite a sí misma mientras el presidente remueve obstáculos políticos para un objetivo importante. En este caso, remover a una opositora a la reforma educativa. La forma de hacerlo no fue como una operación militar sino con la selectiva aplicación de la ley. Por lo tanto, mi primera impresión es que Enrique Peña Nieto es un político fuerte que está dispuesto a tomar riesgos para establecer la autoridad de la presidencial sobre los poderes fácticos. Otros seguramente han tomado nota de esto.
Pero un reto mayor espera adelante y ofrece una oportunidad para fortalecer el imperio de la ley. En recientes semanas, Arturo Núñez, gobernador de Tabasco, declaró públicamente que la administración de su predecesor robó al estado cientos de millones de pesos. Ahora la pregunta es si el gobierno federal investigará y reforzará la ley o si el caso desaparecerá eventualmente para "terminar en una pizza", como dicen los brasileños. Otros gobernadores tomarán nota y eso conformará mi segunda impresión de esta administración.
Director del Proyecto México en la U. de Georgetown
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