Jon Hendricks, prodigioso cantante de jazz, falleció en Nueva York el miércoles 22 de noviembre, a los 96 años. Natural de Newark (Ohio), se le atribuye la popularización del vocalese, que transforma complejas partes instrumentales en letras cantables. 

Eso puede parecer muy esotérico pero resultaba perfectamente comercial cuando lo realizaban discípulos como Manhattan Transfer o Joni Mitchell. Hendricks no tenía vocación de artista maldito y, de hecho, firmó éxitos como “I want you to be my baby”, inicialmente grabado por Louis Jordan pero indispensable en toda discoteca por la versión de Billie Davis. Otro tema imperecedero, con letra de Hendricks, fue “Yeh yeh”, popularizado por Georgie Fame.

La suya fue una vocación tardía: en una familia con 17 hijos, la prioridad era llevar dinero a casa. Durante la Segunda Guerra Mundial, pasó cuatro años en el Ejército. Con los beneficios concedidos a los veteranos, estudió Derecho. Pero le tiraba la música: ya había cantado con un vecino pianista, el gran Art Tatum. Recordó entonces que Charlie Parker, cuando pasó por Ohio, le recomendó trasladarse a Nueva York. 

La libertad del be-bop también pasaba por experimentar con las voces. Hendricks puso letra a temas rápidos de big band, como “Four brothers”, de Woody Herman, editado en single en 1955. Pasó desapercibido pero otro cantante, Dave Lambert, le sugirió que aplicara el invento al repertorio de un músico querido por todos, como Count Basie, grabando lo que hoy llamaríamos un LP conceptual.

Pocos cantantes podían materializar la pirotecnia verbal exigida por Hendricks. Al final, aquello se quedó en un trío, con la incorporación de la londinense Annie Ross. Lambert, Hendricks & Ross triunfaron en 1957 con Sing a song of Basie y tuvieron una racha extraordinaria hasta 1964, aunque al final Annie fue reemplazada por Yolande Bevan.

Las grabaciones en directo del trío reflejan su capacidad para fabular y su buen humor, que hacían parecer sencillo lo que requería infinitos ensayos y sensibilidad compartida. Simultáneamente, Hendricks grababa en solitario discos que ampliaban su paleta musical: A good git together (1959) le situaba en el territorio del be-bopEvolution of the blues song (1959) presentaba un panorama de la música afroamericana que convertiría en espectáculo teatral, ¡Salud! (1961) saludaba a la bossa nova.

Hacia 1968, Hendricks se instaló en el Reino Unido, donde era un artista querido. Sin embargo, apenas grabó hasta su traslado a California, en 1972. En todos los lugares, debía explicar las diferencias entre el vocalese y el scat (donde se cantan palabras sin sentido), que también practicaba maravillosamente.

Reconocido como un artista único, Jon repartió sus energías entre diferentes proyectos. Hendricks and Company le presentaba junto a su segunda esposa Judith, su hija Michelle y un cuarto miembro que, durante una temporada, era Bobby McFerrin. Bendecía a todo vocalista imaginativo, incluyendo al vanguardista Leon Thomas.

Fue llamado por Manhattan Transfer para su disco Vocalese (1985) y también por el capo Wynton Marsallis para Blood in the fields, su magnum opus de 1993, De su flexibilidad da testimonio el dato de que se entendiera con solistas tan diversos como Thelonius Monk o Dave Brubeck. En cualquier contexto, su arte generaba sonrisas.

Ya en el siglo XXI, se recicló en profesor de la Universidad de Toledo, en su Ohio natal. Volvió a la carretera en 2003, como parte de los Four Brothers, supergrupo que incluía a Mark Murphy, Kurt Elling y Kevin Mahogany. Hasta el final, se mantuvo creativo. Ya había puesto letra a temas de Miles Davis como “Freddie Freeloader” pero su última hazaña fue pasar a vocalese todo el Miles Ahead. Ya no podía cantarlo pero asistió a su presentación y grabación.

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