Especialista en estructuras, cuyo trabajo permitió la construcción del Museo Nacional de Antropología e Historia, el Museo Soumaya y la Basílica de Guadalupe, entre obras edificaciones, el ingeniero Óscar de Buen López de Heredia recibió, este lunes al mediodía, la Medalla Bellas Artes, en una ceremonia en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Al aceptar el reconocimiento, el ingeniero nacido en Madrid, España, y quien llegó a nuestro país a los 14 años de edad con su familia huyendo del franquismo, declaró: 

“El que me hayan dado a mí un premio de arquitectura se debe a que los arquitectos, o al menos un buen número de ellos, están reconociendo que para llevar a cabo una obra arquitectónica de cierto nivel, se necesita forzosamente la colaboración de un ingeniero, que se debe llevar a cabo desde que empieza el proyecto estructural y no al final.”

Ciertamente, en varias de las obras para las cuales el ingeniero De Buen realizó la estructura se reconoce siempre al arquitecto que las diseño y llevó a buen fin, como el Museo Nacional de Antropología, la Basílica y el Estadio Azteca, todas del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez; o el edificio de la Secretaria de Relaciones Exteriores, de Ricardo Legorreta.

Por ello, a través de un comunicado del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), destacó la importancia de la relación entre ingenieros y arquitectos:

“A lo largo de este tiempo siempre me he llevado muy bien con los arquitectos en el aspecto profesional y dentro de la amistad como personas. Con la tendencia arquitectónica moderna, la importancia del ingeniero estructural se vuelve más grande.”

Autor de varios libros, entre los que pueden mencionarse Estructuras de acero, comportamiento y diseño, editado por Limusa, y Estructuras de acero para edificaciones, publicado en tres tomos por la Fundación ICA (Ingenieros Constructores Asociados), De Buen intervino en la reestructuración del Palacio Nacional, el Palacio de los Deportes y la Columna de la Independencia.

El INBA destaca también su labor de académico e investigador. Creó el despacho Colinas de Buen, cuyos antecedentes se remontan a la creación de Colinas en asociación con Félix Candela y Melchor Rodríguez Caballero. Y, finalmente, funda en 1960 Colinas de Buen SA. A través de éste, “ha sido terreno fértil para la consolidación de las vocaciones más sólidas en su profesión.”

Profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, en cuya Escuela Nacional de Ingenieros obtuvo el título de ingeniero civil en 1954, es también Premio Nacional de Ingeniería Civil.

Lidia Camacho, directora general del INBA, hizo entrega de la medalla al ingeniero, quien estuvo acompañado de amigos y familiares. La funcionaria señaló que se reconoce así a “un extraordinario talento y un humanista en el sentido más amplio”, y enseguida aludió a las obras de salvaguarda del patrimonio cultural del país que con su conocimiento se han intervenido:

“En siete décadas de ejercicio experto, visionario y comprometido, las soluciones estructurales del ingeniero De Buen han sido fundamentales para el desarrollo y materialización de los ideales creativos de varias generaciones de arquitectos.”

En la ceremonia intervino el ingeniero José Luis Sánchez Martínez, colega y socio del ingeniero De Buen, que lo retrató de esta manera:

“Es sabio, inteligente y sensato. Lo ha logrado también gracias a su gran capacidad de trabajo, a su disciplina admirable y a Estela, su esposa, una mujer extraordinaria que ha estado siempre a su lado en todos los logros y retos que ha tenido en su vida.”

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