Días atrás, falleció don Agustín Rafael Pérez Diego, conocido en su natal Honey y otros municipios serranos como Pahuatlán, Tlacuilotepec, Naupan, Acaxochitlán, Huauchinango y Xicotepec, simplemente como El Volador, por ser maestro durante décadas de distintas generaciones de voladores de esta ceremonia ritual.

La experiencia y los pensamientos de don Rafael quedaron plasmadas en diversos momentos, particularmente a los niños y jóvenes que formaron parte de la escuela comunitaria Voladores de la comunidad de Chila que él mismo fundó.

Según consignó el sitio electrónico Huasteca Totonacapan en Red, don Agustín Rafael Pérez era “un hombre entusiasta, sencillo y solidario que siempre tuvo interés en que los niños y jóvenes aprendieran las técnicas y significados” de los hombres voladores.

De manera personal, la antropóloga Libertad Mora señaló que en el año 2007, don Rafael le insistió que en esta danza, ceremonia y ritual  “ no sólo se trataba de aprender a volar, se trataba, también, de entender los significados de todo el rito”.

El volador enfatizaba que dichos significados comenzaban “desde el momento en el que se selecciona el tronco del árbol, (el momento en que los hombres hacían) el ayuno, (daban) la ofrenda, los sonidos, entre otros elementos”.

En la página coordinada por la asociación civil Perspectivas Interdisciplinarias en Red (Pired) se destaca que don Rafael fue el instructor de buena parte de las nuevas generaciones que ahora practican dicha tradición.

“Tanto otomíes como nahuas aprendieron de Don Rafa, como se le reconocía con cariño en los pueblos de Honey, Pahuatlán, Tlacuilotepec, Naupan, Acaxochitlán, Huauchinango, Xicotepec”.

Se indica que por su conocimiento, “su enseñanza, difusión y preservación de la cultura”, don Rafael fue acreedor de diferentes reconocimientos. Como ejemplo, recuerdan que recibió el reconocimiento del gobierno estatal y federal, lo mismo que de los organizadores de la Cumbre Tajín y de los habitantes de la región,

Sobre la ceremonia de los danzantes ñañhús, una palabra que deriva del concepto Ratakxöni, que en español quiere decir “los que vuelan”, don Rafael el Volador dejó consignada parte de su esencia en el expediente técnico sobre la Ceremonia Ritual de Voladores que el gobierno del estado de Veracruz entregó en 2009 a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) para que esta danza fuera incluida en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.

“El vuelo de los ñanhús es una interesante variante compuesta de seis integrantes que representan a los dioses creadores del Universo”, relató don Rafael.

Contó que el caporal es el personaje de la Maringuilla o Malintzin que representa la dualidad con la figura femenina que fertiliza la tierra.

Explicó que la ceremonia de los danzantes ñañhús se viene transmitiendo de generación en generación desde el año 1300.

“Su ejecución con la Malintzin como una de sus integrantes se dejó de realizar durante cincuenta años y poco a poco se ha recuperado ese acervo cultural de la comunidad”, narró don Rafael en dicho expediente.

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