México y Cuba comparten conocimientos acerca de la educación rural

En la escuela Juan Escutia, localizada en la comunidad Totoapita La Herradura, del municipio Acatlán, Hidalgo, la Dra. María Luz Rodríguez Cosme, de la Universidad de Oriente (UO) de Santiago de Cuba, conoció a Berenice Ortiz, a quien consideró una de las mejores maestras rurales de México porque logró en esta comunidad hidalguense lo que en el país caribeño es normal: que la familia y la comunidad ayuden a la escuela rural.

En una entrevista celebrada en el marco de su estancia académica en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, la profesora titular de la UO señaló que México la dejó con el gusto de conocer a Berenice, de quien valora su desempeño, su amor por los niños y su labor en la zona rural de Hidalgo.

“Fue una experiencia extraordinaria porque en mi país el gobierno ayuda mucho a las escuelas; estemos en la crisis que estemos, los presupuestos estatales para la educación no disminuyen”, señaló Rodriguez, quien también visitó la Benemérita Escuela Nacional de Maestros e impartió una conferencia a estudiantes de la Licenciatura en Pedagogía de la IBERO.

Para la doctora de la UO es importante atender la educación rural porque todo niño, desde la equidad, tiene derecho a la educación. Tiene necesidad de aprender a leer y escribir, aunque terminando el sexto grado tengan que ayudar a sus padres en la agricultura porque no le queda de otra, pero por lo menos tiene los elementos básicos de una educación general. Muchos, por sus capacidades, estarán en el bachillerato y en la universidad. “No son menos porque son rurales. Ahí está la inclusión educativa y la equidad”, dijo Rodríguez.

Recordó que durante esa visita que realizó a la escuela Juan Escutia, un estudiante de sexto año dio una explicación a representantes del INIDE acerca de materiales didácticos que había en el aula y para el grado que servía cada uno. Cuando llegó el turno de explicar el funcionamiento del globo terráqueo, espontáneamente, el niño dijo que gracias a esa esfera podían ubicar dónde está Cuba.

“Está demostrado que un niño rural puede ser emprendedor, ser un ingeniero o gran maestro. Este niño puede ser un gran maestro dentro de unos años, incluso dentro de su misma comunidad. Eso sería esencial”, dijo la especialista en escuelas rurales.

La Dra. María Luz Rodríguez obtuvo la beca del Programa de Movilidad Académica Internacional de la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado, organización que sustenta a la Red Iberoamericana de Educación en Territorios Rurales, misma que coordina el Dr. Diego Juárez Bolaños del INIDE. Gracias a este apoyo pudo hacer una estancia académica en la IBERO.

“Esto me ha abierto muchas puertas. El intercambio ha sido extraordinario porque he podido visitar la Escuela Normal de la Ciudad de México; así como la Escuela Rural en Hidalgo y hemos tenido intercambio académico con los miembros del INIDE. Es importante encontrar estos intercambios académicos que nos permitan ayudarnos mutuamente, porque de todo lo que uno recibe siempre saca una enseñanza. Para ambo países es favorecedor para impulsar el desarrollo y la calidad que aún no se alcanza del aprendizaje de los niños en las comunidades rurales”.

Educación rural en Cuba

Rodríguez trabaja en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oriente desde hace 32 años, lo que le ha permitido incursionar en todos los niveles educativos, excepto en educación preescolar, impartiendo asignaturas en el área de las lenguas porque es especialista en español y literatura. Después, realizó un Doctorado en Educación, por lo cual se ha ido moviendo hacia otras vertientes como la educación rural.

En Santiago de Cuba existen 657 escuelas rurales, por lo que, asegura, los académicos de ese país están obligados a dominar, colaborar y ayudar a los maestros que se encuentran en las áreas rurales, pues éstos requieren de un seguimiento para lograr la calidad educativa.

“Aunque Cuba tiene avances asombrosos en la educación, el maestro que va a la escuela rural recién graduado pasa mucho trabajo para adaptarse a una clase única para tres o cuatro grados; y es peor cuando tiene que impartir cursos que van desde el primer grado hasta el sexto”, dijo Rodríguez, quien alguna vez impartió clases en una escuela rural.

Enfatizó que las investigaciones buscan guías didácticas en toda América Latina que puedan ayuden al maestro a cómo integrar contenidos a partir de un eje temático y poder dar clases a cuatro grados con una misma estrategia, pero distinguiendo entre los objetivos que tiene cada grado, lo cual es difícil pues es necesaria una gran experiencia para formar maestros de calidad.

A partir de enero se abrió un proyecto nacional en la Facultad de Ciencias de la Educación denominado ‘Turquino’ (así se les conocen a las zonas rurales en Cuba), en el cual la Dra. María Luz Rodríguez es la jefa de tareas, lo cual le ha permitido impartir cursos de posgrado es escuelas rurales y se encuentra elaborando artículos y materiales para entregar en los próximos meses a los maestros, con el fin de alcanzar la calidad en la educación.

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