Breitbart News, el último refugio de Steve Bannon

El ex jefe de estrategia del presidente Donald Trump, Steve Bannon (Norfolk, Virginia, 1953), presidente ejecutivo de la página web de noticias de extrema derecha Breitbart News, decidió pegarse al republicano durante su campaña electoral, cuando el empresario desafió todas las normas del establishment.

Cada vez más influyente dentro del círculo más próximo del presidente, en agosto de 2016, semanas antes de los debates presidenciales del último tramo de la carrera presidencial, se cogió una baja para emplearse a fondo con el equipo de Trump. Cuando ganó las elecciones, le vino su gran recompensa: jefe de estrategia, que fue un puesto creado a la medida de este hombre influyente en la sombra.

En cambio, en agosto de 2017, Trump se vio obligado a deshacerse del periodista después de que el ex general John Kelly, recién nombrado entonces jefe de Gabinete, impusiese su salida como condición dentro de su plan de poner orden en una caótica Casa Blanca.

Su marcha se interpretó como una gran victoria para el yerno del presidente, Jared Kushner, con el que mantuvo desde el principio una gran lucha. Todavía así, a Bannon, que volvió como jefe ejecutivo a Breitbart News, le quedaba su plataforma de noticias para seguir con sus intenciones de crear un movimiento ultraconservador dentro del Partido Republicano en contra del establishment.

Sin embargo, su anuncio de dejar el puesto de presidente ejecutivo de la página web este martes se relató a modo de obituario político tras despertar la ira de Trump, a consecuencia de sus declaraciones al columnista y escritor Michael Wolff para su libro Fire and Fury: Inside the Trump White House, donde pone en duda la capacidad mental de Trump y menosprecia a su hijo mayor, Donald Trump Junior.

De esta forma, termina su relación con esta plataforma que le convirtió en una gran figura influyente, y determinó su ascenso como consejero político y hombre en la sombra del presidente. Su salida viene forzada por una donante clave de la página web y del Partido Republicano, Rebekah Mercer, que con su padre, el multimillonario Robert Mercer, ha sido tan determinante en el ascenso de Bannon como en su caída.

Hace días emitió un comunicado contundente, en el que hizo hincapié en su falta de trato. "Ni mi familia ni yo nos hemos comunicado con Steve Bannon en muchos meses. Tampoco hemos proporcionado apoyo financiero a su agenda política. No respaldamos ni sus actividades recientes ni sus declaraciones", destacó la hija del multimillonario después de una tajante nota del presidente contra el periodista, que terminaron con los sueños de Bannon de revolución dentro del Partido Republicano.

Antes incluso de que se publicase el libro, sólo con la polémica a partir de los adelantos que suelen ofrecer las casas editoriales para su promoción, Trump sorprendió con la siguiente declaración: "Steve Bannon no tiene nada que ver conmigo o mi presidencia", zanjó Trump. "Cuando le eché, no sólo perdió su trabajo, sino también la cabeza", prosiguió el presidente. "Ahora que está solo, Steve está aprendiendo a que ganar no es tan fácil como yo hice que pareciera", indicó Trump sobre Bannon, al que culpó de que los republicanos perdiesen el asiento de Alabama en el Senado a principios de diciembre alapoyar a Roy Moore, acusado de acosar sexualmente adolescentes hace décadas. "Steve no presenta mi base de votantes. Está solo para sí mismo", se mostró contundente Trump, el cual le quitó todos los méritos de su victoria en las elecciones presidenciales.

Todavía así, desconocido fuera de su trabajo en Breitbart News, Bannon, nombrado jefe ejecutivo de campaña dos meses y medio antes del día de las elecciones, fue determinante en la victoria de Trump en los tres estados del medio oste, Wisconsin, Michigan y Iowa, que le dieron al republicano el triunfo en colegio electoral (escaños,en España).

Entonces, siempre con su barba de tres días y camisa arrugada, caminó triunfante a la Casa Blanca. Tenía su propio despacho en el ala oeste y línea directa con el despacho oval. Sólo daba cuentas al presidente. En cambio, no tardó en sembrar el caos entre las instituciones y líderes políticas, a los que tildó de demasiado corruptos y autocomplacientes.

Una vez fuera de la Casa Blanca, se marcó una misión: derribar a todos los políticos que no fuesen suficientemente leales a la agenda deTrump a través de su página web, cuyo futuro es incierto ahora. Ahora En cambio, queda claro que el periodista está acabado sin la plataforma.

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