Después de 9 años, el Templo de los Santos Reyes en Izúcar de Matamoros resguardará de nueva cuenta a sus tres principales imágenes que fueron robadas en febrero de 2001, luego de que agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) las recuperaron en una galería del estado de Jalisco.
La procuraduría dio a conocer a través de su Unidad Especializada de Investigación de Delitos Ambientales y Previstos en Leyes Especiales (Ueidaple) los resultados de una investigación que duró más de seis meses, producto de la cual se recobraron 14 obras de arte sacro, cinco de ellas procedentes de Puebla.
Destaca el caso de tres esculturas con 1.20 metros de altura que representan a los tres Reyes Magos: Gaspar, Baltazar y Melchor, piezas del Siglo XVII y XVIII que fueron sustraídas del Templo de los Santos Reyes en Izúcar de Matamoros el 13 de febrero de 2001.
Ante este hecho, el párroco del templo presentó la correspondiente denuncia ante el Ministerio Público y se integró la averiguación previa 047/UEIDAPLE/LE/1/2010.
A este hecho se sumó el caso marcado con el número 047/UEIDAPLE/LE/1/2009, que corresponde al robo de tres lienzos del siglo XVIII alusivos a la Virgen de Guadalupe, y sustraídos el 3 de febrero de 2009 del Templo de San Gabriel Omextotla en el municipio de Juan C. Bonilla.
Estas pinturas al óleo miden 1.90 por 1.18 metros, cada una enmarcada en un tallado de madera que se ubicaba a un costado del altar, sobre la puerta de la sacristía, espacio que dejaron desierto durante 17 meses, hasta que finalmente las autoridades lograron su recuperación, aunque aún falta por encontrar una.
La pintura al óleo pendiente por recuperar es alusiva a La Sagrada Familia, y es la única que ostenta el nombre del autor: Bernardino Polo, considerado uno de los pintores más importantes de la época de la Colonia.
Las obras artísticas que la PGR presentó este martes fueron resultado de tres cateos realizados en Jalisco, Distrito Federal y Tlaxcala; en el primero de ellos fueron recuperadas las tres esculturas que representan a los Reyes Magos.
Posteriormente se dio con el paradero de una de las pinturas sustraídas del templo de San Gabriel Omextotla en el municipio de Juan C. Bonilla, misma que había estado expuesta para su venta en una galería de Tlaquepaque, Jalisco.
La segunda pintura alusiva a la Virgen de Guadalupe procedente del templo de San Gabriel, fue encontraba en un domicilio de Iztapalapa, ubicado en Avenida Periférico, donde además detectaron piezas de arte sacro de iglesias de Tlaxcala e Hidalgo.
Este trabajo de inteligencia se realizó de manera coordinada con el INAH, ya que las piezas son consideradas patrimonio de la humanidad, por lo que corresponderá a esta instancia, su restauración por un periodo de una semana, para posteriormente llevar a cabo el proceso de entrega, así lo informó Elisa Torres, responsable del Departamento de Comunicación de la PGR.
Nuevo robo en Tianguismanalco
En entrevista, el vocero de la Arquidiócesis de Puebla, Eugenio Lira Rugarcia, resaltó el trabajo realizado por las autoridades al recuperar estas obras de arte sacro que tienen un gran valor para la los fieles, ya que su pérdida perjudica gravemente el acervo de la Iglesia.
Lamentó que continúen los robos, como el suscitado este lunes en el Templo de Tianguismanalco en Atlixco, donde sustrajeron tres pinturas, por lo que ya se presentó la denuncia correspondiente; en tanto dijo, se mantendrá comunicación con las autoridades para recoger las piezas que este martes fueron presentadas por la PGR.
Puebla, de los estados más afectados por robos
En los últimos 11 años se han robado en el país más de 400 obras de arte sacro originarias de la época virreinal, sin embargo sólo se han recuperados 14 de ellas.
De acuerdo con la PGR, los estados donde existe mayor robo de obras de arte históricas son Tlaxcala, Puebla, Jalisco, Hidalgo y el Distrito Federal.
Las obras de valor histórico pueden alcanzar precios que van de los 35 mil a los 150 mil dólares en el mercado negro.
La investigación de la dependencia señaló que en su mayoría son los empleados de las propias iglesias o inmuebles históricos, quienes cometen o colaboran para la realización de los hurtos.
Y existen líneas de investigación abiertas sobre galeristas de Jalisco, el Distrito Federal y Puebla, que compran las obras robadas.